La THS se vincula con menos demencia, pero aún no prueba protección
En 183.450 mujeres, la terapia hormonal se asoció con un riesgo de demencia 10% menor; el diseño observacional no permite afirmar que el tratamiento previno la enfermedad.

Observación — El estudio siguió a 183.450 mujeres posmenopáusicas del UK Biobank durante un promedio de 13,3 años y registró 3.948 diagnósticos de demencia. Los modelos de supervivencia compararon a quienes declararon usar terapia hormonal sustitutiva, o THS, durante al menos un año con quienes nunca la usaron o lo hicieron durante menos de un año, ajustando edad, presión arterial, índice de masa corporal, colesterol, educación, privación socioeconómica, tabaquismo, diabetes y medicamentos.
Observación — En la muestra completa, el uso de THS se asoció con un riesgo 10% menor de demencia por todas las causas, con una razón de riesgo de 0,90 y un intervalo de confianza del 95% entre 0,84 y 0,96. La asociación fue más intensa tras la menopausia quirúrgica, con una razón de 0,74, y en mujeres con menor exposición natural al estrógeno, con 0,84. Para la enfermedad de Alzheimer, la reducción relativa estimada fue del 16%; no apareció una reducción comparable para otras demencias.
Inferencia — Los resultados señalan heterogeneidad: reunir todas las formulaciones, edades e historias hormonales en una sola pregunta puede ocultar diferencias relevantes. No identifican un mecanismo protector. Aunque la asociación pareció más fuerte entre portadoras de APOE ε4, la interacción global entre genotipo y THS no fue estadísticamente significativa; por tanto, el estudio no demuestra que una prueba genética seleccione a quienes se beneficiarán.
Hipótesis — El menor riesgo entre quienes iniciaron THS de los 46 a los 56 años es compatible con la hipótesis de la ventana crítica, según la cual el tejido neural respondería de manera distinta cerca de la transición menopáusica que décadas después. Compatibilidad no significa confirmación: la edad de inicio también se relaciona con indicación clínica, acceso a atención, salud previa y otros factores capaces de generar el mismo patrón observado.
Límite — Es una cohorte observacional, no un ensayo aleatorizado. Las usuarias de THS pueden tener más educación, ingresos, seguimiento médico o mejor salud general, lo que crea sesgo de usuaria sana incluso después de los ajustes. La base tampoco detalló adecuadamente composición, dosis y vía; el estrógeno solo, las combinaciones con progestágeno, las píldoras y los parches no deben considerarse una única intervención.
Especulación responsable — Ensayos y análisis causales más precisos podrán evaluar si el momento, la formulación y la historia reproductiva realmente modifican el efecto y quizá respalden decisiones más personalizadas. Por ahora, estos datos no convierten la THS en prevención de la demencia ni justifican iniciar, suspender o cambiar el tratamiento sin una valoración clínica individual de síntomas, riesgos y beneficios.
Puntos esenciales
- La asociación global fue un riesgo 10% menor, no una prevención causal demostrada.
- Menopausia quirúrgica, exposición estrogénica y edad de inicio mostraron diferencias aún por confirmar.
- El estudio no basta para cambiar una terapia hormonal sin valoración médica individual.
