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Una roca inesperada en Marte conserva tres episodios de agua

En el borde del antiguo lago de Jezero, Perseverance encontró roca formada por magma. Sus fracturas registran tres etapas de alteración por agua y amplían la búsqueda de entornos antiguos preservados más allá de los sedimentos del lago.

Panorama em cor natural de Turquoise Bay, área da unidade Margin na cratera Jezero, registrado pelo rover Perseverance.
Imagen: NASA/JPL-Caltech/MSSS

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Análisis editorial SUPER SCI-Z

Este descubrimiento cambia dónde buscar la historia habitable de Marte: en la unidad Margin —una franja geológica junto al borde interior del cráter Jezero—, el rover Perseverance encontró roca ígnea, formada por el enfriamiento del magma, allí donde se esperaban sedimentos depositados en capas por el agua. Para el lector, la novedad es que la antigua orilla del lago no solo conserva depósitos superficiales, sino también un registro de procesos subterráneos dentro de las fracturas de la roca.

La pista inicial estaba en la textura. En las partes más altas del recorrido, los granos gruesos y los cristales de olivino —un mineral rico en magnesio y hierro que reacciona con el agua— indican que el magma se enfrió lentamente bajo la superficie. Allí había poca alteración, es decir, pocos cambios químicos y minerales causados por el paso de fluidos; en cotas más bajas, fracturas, crestas y vetas registraban transformaciones sucesivas.

Para ordenar esta historia, el equipo analizó más de 185 objetivos a lo largo de un desnivel de aproximadamente 265 metros. SuperCam, un instrumento instalado en el mástil de Perseverance, dispara un láser contra puntos situados a una distancia de hasta 6,5 metros; el pulso vaporiza una cantidad minúscula de la superficie y la luz emitida revela los elementos presentes. La composición, la textura, la altitud y las relaciones de corte entre las vetas aportaron las observaciones que los investigadores utilizaron para reconstruir la secuencia de los episodios.

Según el equipo, el primer episodio comenzó cuando agua subterránea rica en dióxido de carbono atravesó las grietas. Neutra o alcalina, reaccionó con el olivino y formó carbonatos, minerales producidos en determinadas reacciones entre agua, carbono y roca que registran las condiciones químicas del entorno. Como estos rellenos resistieron mejor la erosión, algunos aparecen hoy como pequeñas crestas.

Después, una solución con un pH más bajo —por lo tanto, situada más abajo en la escala que mide la acidez y la alcalinidad— circuló por las mismas fracturas y rocas. Según la reconstrucción del estudio, disolvió y transportó parte del carbonato, abrió poros y favoreció el depósito de sílice, un material compuesto por silicio y oxígeno que puede rellenar espacios en la roca. El agua pudo proceder del antiguo lago o de una circulación subterránea más fría; los datos mantienen ambos orígenes como alternativas.

Un tercer episodio dejó huellas en fracturas más jóvenes. Agua calentada bajo la superficie —el sentido concreto de circulación hidrotermal— depositó vetas con sulfato de calcio y fluorita, un mineral de calcio y flúor que indica una etapa tardía de circulación caliente en roca volcánica. En un punto del sector oriental se observó una veta de unos 25 centímetros; aún no se ha establecido hasta dónde se extiende por el resto de la unidad.

La secuencia cambia la interpretación de la unidad Margin. Parte del carbonato no se acumuló como sedimento en el fondo del lago: se formó dentro de roca magmática mientras fluidos con composiciones y temperaturas distintas recorrían las fracturas. Los minerales y las relaciones de corte constituyen las observaciones; el equipo utiliza este registro para inferir al menos tres episodios acuosos y proponer los posibles orígenes de la segunda fase.

Este registro interesa a la astrobiología, el campo que investiga las condiciones y las posibles señales de vida en el universo. En la Tierra, la reacción entre el agua y el olivino puede liberar hidrógeno, una fuente de energía para algunos microorganismos, mientras que el carbonato y la sílice pueden conservar señales químicas. En Jezero, estas propiedades ayudan a seleccionar entornos antiguos con potencial de preservación; los minerales encontrados no constituyen una prueba de vida.

El estudio se publicó el 21 de septiembre de 2026 en Communications Earth & Environment. Establece un orden relativo —qué alteración ocurrió antes o después—, pero no determina la edad ni la duración de cada etapa. El resultado va más allá de la constatación general de que Marte tuvo agua: la unidad Margin conservó, en roca ígnea fracturada, evidencias de una historia subterránea con al menos tres episodios distintos.

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Puntos esenciales

  • La unidad Margin contiene roca ígnea rica en olivino donde, por su ubicación junto al antiguo lago, se esperaban sedimentos.
  • El equipo reconstruyó tres etapas: formación de carbonato, removilización con depósito de sílice y circulación caliente con sulfato de calcio y fluorita.
  • La secuencia amplía los entornos de interés astrobiológico, pero aún no se han determinado sus edades o duraciones y no constituye una prueba de vida.
Fuente principalCommunications Earth & Environment

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