¿Suerte o desempeño? El origen del ingreso cambia la aceptación de la desigualdad
Un estudio con más de 65.000 personas en 60 países comparó decisiones sobre pagos reales. El origen de la diferencia de ingresos pesó más que el costo de redistribuir.

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¿Una diferencia de ingresos parece igualmente justa cuando nace de un sorteo y cuando recompensa un mejor desempeño? Para separar ambas situaciones, un equipo liderado por Ingvild Almås estudió decisiones de más de 65.000 personas en 60 países. El artículo Fairness Across the World, publicado el 7 de septiembre en Quarterly Journal of Economics como manuscrito aceptado tras revisión por pares, analiza cómo el origen de la desigualdad y el costo de reducirla influyen en las decisiones de redistribución.
En el experimento, los participantes decidían sobre el pago adicional de dos trabajadores que habían realizado una tarea. Uno recibía el importe extra; el otro, no. La persona encargada de decidir podía mantener la diferencia, reducirla o igualar los pagos. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a distintas condiciones: en una, la ventaja inicial procedía de la suerte; en otra, de un mejor desempeño en la tarea. Una tercera mantenía el origen aleatorio, pero introducía una pérdida de recursos al transferir dinero. Las decisiones tenían consecuencias monetarias reales para los trabajadores.
La comparación global mostró que las personas dejaban más desigualdad cuando la ventaja provenía del desempeño. En el resumen de la versión publicada, la medida de desigualdad resultante de esas decisiones fue un 85% mayor en la condición de mérito que en la de suerte. Al añadir un costo de redistribución del 50% —la mitad del importe retirado para transferir se perdía por el camino—, la desigualdad resultante aumentó un 14% respecto de la condición de suerte sin costo. Estos porcentajes comparan la desigualdad producida por las decisiones; no son proporciones de entrevistados ni aumentos de la desigualdad de los países.
Los resultados también variaron entre sociedades. La aceptación de diferencias asociadas al desempeño fue especialmente marcada en los países occidentales más ricos, mientras que otras concepciones de justicia tuvieron mayor presencia en otras regiones. La comparación ayuda a distinguir dos preguntas que pueden parecer iguales: cuánta desigualdad acepta una persona y qué razones la hacen aceptable. Quienes toleran una diferencia por productividad pueden querer eliminarla cuando su única justificación es un sorteo.
En otra etapa de la misma investigación, los participantes respondieron sobre las causas de la desigualdad en su país y sus actitudes ante la redistribución. Las preferencias y creencias se asociaron tanto con las actitudes declaradas como con las diferencias entre países en la redistribución mediante impuestos y transferencias. Esta parte identifica relaciones estadísticas, sin demostrar que una creencia individual produzca determinada política nacional. El conjunto indica por qué los debates sobre distribución del ingreso deben considerar las justificaciones de justicia, además de los costos económicos: en la tarea estudiada, cambiar el origen de la ventaja modificó las decisiones más que introducir una pérdida en la transferencia.
Puntos esenciales
- Las decisiones tenían efectos reales sobre el pago adicional de dos trabajadores.
- El origen de la desigualdad pesó más en las decisiones que el costo de transferir dinero.
- Las asociaciones con políticas nacionales no demuestran una relación causal.

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