Science to Supersize Understanding

El habla de 48 lenguas converge en intervalos de unos dos segundos

Más de 100.000 tramos de habla de todos los continentes habitados revelaron una escala temporal común, presente también en señales de comunicación animal.

Gráficos comparam duração normalizada, variação temporal e precisão rítmica da fala humana com vocalizações de uma corvina-marrom, um lobo-marinho-do-cabo e uma cotovia.
Imagen: Lara S. Burchardt, Ludger Paschen e Susanne Fuchs / Annals of the New York Academy of Sciences; via ZAS — CC BY-SA 4.0

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Análisis editorial SUPER SCI-Z

El ritmo de una conversación parece cambiar mucho de una lengua a otra. Las sílabas pueden ser más breves o más largas, y las pausas aparecen en lugares diferentes. Lara S. Burchardt, Ludger Paschen y Susanne Fuchs preguntaron si esa diversidad persiste cuando el habla se observa a una escala mayor: el tiempo entre el comienzo de un tramo vocal y el comienzo del siguiente, incluida la pausa que pueda separarlos.

El equipo analizó más de 100.000 intervalos de ese tipo en grabaciones de DoReCo, un corpus que reúne habla espontánea y documentada de muchas lenguas poco estudiadas. La muestra abarcó 48 lenguas de todos los continentes habitados. Los investigadores calcularon la duración y la regularidad temporal de cada secuencia y compararon esas medidas con datos publicados sobre vocalizaciones de peces, aves y mamíferos.

Aunque las distribuciones no eran idénticas, las duraciones típicas de las 48 lenguas se agruparon alrededor de dos segundos. La semejanza apareció pese a las diferencias entre familias lingüísticas y entre hablantes. El resultado indica que, en la escala de tramos completos, la variación entre lenguas es menor que la observada habitualmente cuando el ritmo se mide mediante unidades más cortas, como las sílabas.

La comparación entre especies exigió normalizar las duraciones, porque el tamaño corporal y otros factores modifican el tiempo absoluto de las vocalizaciones. Después del ajuste, las medidas del habla humana quedaron dentro del intervalo descrito para las señales de la corvina negra, un pez, la alondra común y el lobo marino del Cabo. El estudio no afirma que esos animales organicen mensajes como una lengua humana; muestra que la distribución temporal de sus emisiones puede ocupar un intervalo parecido cuando se analiza con la misma regla.

Los autores proponen dos explicaciones posibles para el patrón de aproximadamente dos segundos. La respiración limita cuánto tiempo puede hablar una persona antes de interrumpir el flujo, mientras que la memoria de trabajo puede favorecer bloques que el cerebro consigue planificar y seguir. Ninguno de los dos mecanismos se manipuló directamente, de modo que ambos siguen siendo hipótesis compatibles con los datos, no causas demostradas.

La convergencia replantea la pregunta sobre el ritmo del habla. En vez de buscar únicamente una firma propia de cada lengua, el trabajo muestra que la diversidad lingüística opera dentro de restricciones temporales más amplias. Grabaciones de más lenguas y comparaciones realizadas con protocolos equivalentes en otras especies podrán aclarar si los dos segundos reflejan sobre todo la respiración, el procesamiento cognitivo o una combinación de ambos.

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Puntos esenciales

  • Más de 100.000 intervalos de habla en 48 lenguas mostraron duraciones típicas cercanas a dos segundos.
  • Tras la normalización, las medidas humanas quedaron dentro de los intervalos descritos para vocalizaciones de algunas aves, peces y mamíferos.
  • El patrón es compatible con restricciones respiratorias o cognitivas, pero el estudio no probó causalmente esos mecanismos.
Fuente principalAnnals of the New York Academy of Sciences

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