Dientes fósiles sitúan al T. rex cerca de 36 °C
Isótopos agrupados en tres dientes indicaron 36,3 ± 2,5 °C; cinco dientes de crocodilianos del mismo depósito promediaron 30,9 °C. La estimación apoya la endotermia, pero no describe a todos los dinosaurios.

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Tres dientes fósiles convirtieron el esmalte de Tyrannosaurus rex en un termómetro de 66 millones de años. El análisis estimó una temperatura corporal media de 36,3 grados Celsius, con una incertidumbre de 2,5 grados por encima o por debajo. El valor se aproxima al de grandes mamíferos actuales y respalda directamente que este terópodo generaba y conservaba calor metabólico. El resultado publicado en Science Advances no origina la hipótesis de que T. rex era endotérmico —capaz de mantener caliente el cuerpo mediante procesos internos—, pero le asigna una medición física.
El equipo dirigido por Randy Flores, con Robert Eagle y Aradhna Tripati, de la Universidad de California en Los Ángeles, examinó cómo formas raras de carbono y oxígeno se enlazan en el esmalte. Esos enlaces, llamados isótopos agrupados, son más frecuentes cuando el mineral se forma a temperaturas menores y menos frecuentes a temperaturas mayores. Como el esmalte crece a la temperatura del animal y resiste mejor que el hueso las alteraciones químicas, la proporción de enlaces conserva información térmica.
El procedimiento todavía retira material del fósil, pero el equipo redujo cerca de un 90% la cantidad necesaria durante una década. Un taladro de baja velocidad extrajo unos cinco miligramos de esmalte de cada diente. El polvo se disolvió en ácido fosfórico para liberar dióxido de carbono, y un espectrómetro de masas midió los isótopos del gas. Dos dientes pertenecían al esqueleto adulto joven llamado Thomas y un tercer fragmento procedía de otro individuo; todos eran de la Formación Hell Creek, en Montana.
Cinco dientes de crocodilianos hallados en el mismo depósito sirvieron de comparación geológica. Produjeron una media de 30,9 grados Celsius, compatible con crocodilianos ectotérmicos, cuya temperatura depende más del ambiente. Si la fosilización hubiera impuesto la misma señal química a todos los dientes, los dos grupos tenderían a converger. La diferencia no elimina toda alteración posterior posible, pero refuerza que la señal medida conserva un componente biológico.
La estimación del T. rex está en el extremo inferior del intervalo observado entre endotermos: próxima a la de los elefantes y por debajo de los aproximadamente 40 a 43 grados Celsius comunes en muchas aves actuales. Con ese valor, los modelos paleoclimáticos del grupo indican un área potencialmente habitable desde México hasta Alaska. La conclusión concuerda con fósiles de tiranosaurios en latitudes frías, pero la temperatura no mide velocidad de carrera, frecuencia de caza ni cantidad exacta de alimento. Esos rasgos siguen siendo inferencias ecológicas.
El avance está en el método y en la cifra, no en atribuir la misma fisiología a todos los dinosaurios. La muestra reúne tres dientes de dos individuos y un solo depósito, mientras distintas líneas de dinosaurios probablemente empleaban estrategias térmicas diferentes. Aplicar el termómetro isotópico a otras especies, edades y ambientes podrá mostrar si 36,3 grados era típico del T. rex o solo parte de su variación. Por ahora, el esmalte aporta la evidencia más directa de un gran depredador térmicamente más próximo a un elefante que a un cocodrilo.
Puntos esenciales
- Tres dientes de T. rex indicaron una temperatura media de 36,3 ± 2,5 °C mediante enlaces isotópicos preservados en el esmalte.
- Cinco dientes de crocodilianos del mismo depósito promediaron 30,9 °C y ayudaron a evaluar cambios producidos por la fosilización.
- El resultado respalda la endotermia en T. rex, pero la pequeña muestra no puede generalizarse a toda la especie ni a todos los dinosaurios.

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