Un modelo de choques entre bloques reproduce el movimiento del hielo marino ártico
Simulaciones alimentadas con vientos y condiciones del hielo medidos en el estrecho de Fram reprodujeron tres patrones observados. Las colisiones disipan energía y acortan el recorrido libre de los bloques.

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El viento empuja el hielo marino del Ártico, pero por sí solo no explica cómo se dispersan los bloques ni la variedad de velocidades observada. Un estudio publicado en Physical Review Letters muestra que un modelo que añade colisiones entre esos bloques reproduce patrones medidos en el estrecho de Fram, entre Groenlandia y el archipiélago de Svalbard.
El hielo marino no es una placa única. Se divide en bloques, llamados floes, que miden desde metros hasta kilómetros y se desplazan bajo la acción del viento y el océano. Cuando muchos se concentran en una zona, un bloque encuentra a su vecino antes de que la dirección del viento cambie de forma importante. Cada choque transfiere y disipa parte de la energía recibida.
Bryan Shaddy, P. Alex Greaney y Bhargav Rallabandi representaron el conjunto como un material granular: muchos objetos capaces de chocar, sometidos a vientos variables y al arrastre del agua. El modelo utilizó mediciones locales de las condiciones del viento y del hielo como entradas, en vez de ajustar libremente una larga lista de parámetros para imitar el resultado.
Los investigadores compararon la simulación con observaciones del estrecho de Fram. El mismo modelo reprodujo la dispersión de los bloques, la distribución de sus velocidades y el espectro de potencia del movimiento, una medida de cómo se reparte la variación entre escalas temporales de horas a días. La concordancia en las tres pruebas informa más que acertar solo una velocidad media.
El mecanismo propuesto es sencillo. Las colisiones reducen la distancia que cada bloque recorre libremente y eliminan con rapidez parte de la energía inyectada por el viento. Una teoría cinética basada en la ecuación de Boltzmann, que describe estadísticamente muchas partículas en interacción, recuperó los patrones de la simulación y de las observaciones. Así conecta choques pequeños con el transporte de hielo a escalas relevantes para el clima.
Una versión preliminar circulaba desde febrero de 2025; la novedad actual es la publicación revisada por pares del 10 de septiembre de 2026, seguida del comunicado institucional del 16 de septiembre. El estudio no predice adónde irá el hielo con el calentamiento futuro. Aporta una relación física que puede probarse e incorporarse a modelos incapaces de seguir individualmente millones de bloques.
El resultado no sustituye viento, corrientes, fracturas u olas por una causa única. Muestra que las colisiones, combinadas con condiciones locales medidas, bastan para reproducir tres estadísticas antes difíciles de conciliar en el estrecho de Fram. La siguiente prueba será saber si la misma descripción funciona en otras regiones, concentraciones de hielo y regímenes de viento.
Puntos esenciales
- El modelo representa los bloques de hielo como un material granular movido por vientos variables y por el arrastre del agua.
- Con mediciones locales como entrada, reprodujo dispersión, distribución de velocidades y variaciones del movimiento en varias escalas temporales.
- Las colisiones disipan energía y acortan el recorrido libre, pero el resultado aún debe probarse fuera del estrecho de Fram.

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